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El Camino está al servicio de los obispos para la nueva evangelización PDF Imprimir E-Mail
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lunes, 07 de julio de 2008

LARAZON.- Kiko Argüello es uno de los iniciadores del Camino Neocatecumenal. Con motivo de la aprobación definitiva de los estatutos de esta realidad eclesial, el pintor español concede una entrevista a Zenit en la que explica las claves de este camino de renovación bautismal, hoy extendido por los cinco continentes. Iniciadores camino
-¿Qué supone este reconocimiento definitivo de los estatutos?
-Una gran alegría y una profunda gratitud al Señor y sobre todo a Pedro en la persona de Benedicto XVI, que es quien ha ratificado los estatutos. Para nosotros es una confirmación de cuarenta años de Camino en todo el mundo. Desde las barracas en Palomeras Altas a Roma en el Borghetto Latino. Hasta esta aprobación definitiva hay un recorrido de sufrimiento, de persecuciones, de procesos, etc. que al final ha tenido fruto.


-Se dice en el decreto de aprobación que el Camino Neocatecumenal responde a las intuiciones del Concilio Vaticano II. ¿En qué sentido lo hace?
-Nosotros pensamos que el Camino ha sido suscitado por Dios para actualizar el Concilio en la vida de las parroquias.
Cuando la Sagrada Congregación para el Culto Divino estudió el Camino, lo primero que vio fue que era un don de Dios para llevar a las parroquias el Concilio Vaticano II, no un proyecto humano.
-El Camino es distinto de otros movimientos existentes en su forma jurídica, ya que no es una asociación de fieles. ¿Podría explicar qué tipo de figura ha adoptado?
-Precisamente una de las novedades del Camino es que se le ha reconocido una personalidad jurídica pública, es decir, que actuamos en nombre de la Iglesia.
La forma que adopta es la de fundación de bienes espirituales, es decir, el Camino gestiona un bien de la Iglesia que es el catecumenado de adultos. Se funda en el obispo, ya que quien tiene potestad plena en lo referente a la iniciación cristiana es el obispo diocesano. Por tanto el Camino no posee ningún bien material, el titular de los bienes es la diócesis. El Camino es, como dice el decreto de aprobación, un instrumento, un itinerario de catequesis que se ofrece al obispo para la evangelización de los alejados.
-En las celebraciones litúrgicas el Camino Neocatecumenal introduce novedades que, en algunos casos, han provocado fricciones, como el cambio de lugar del rito de la paz, la forma de realizar la Comunión o las celebraciones realizadas de noche, especialmente la Vigilia Pascual. ¿Podría explicar a qué obedecen estos cambios?
-Estos cambios no son novedades, sino que suponen una vuelta a tradiciones antiguas. En toda la Iglesia de Oriente, el rito de la paz se realiza después de la oración de los fieles, siguiendo la frase que dice el Evangelio, «antes de presentar tu ofrenda en el altar, vete a reconciliarte con tu hermano».
Respecto a la Vigilia Pascual, el mismo Concilio ha ayudado a su recuperación. Muchos teólogos y liturgistas han insistido en la importancia de esta noche en la que no se duerme, la noche de la Pascua, de nuestra salvación.
-Una de las acusaciones que se hace al Camino es que las comunidades «viven» al margen de la parroquia.
-¡Todo lo contrario! El Camino Neocatecumenal nace en la parroquia, vive en ella y está a su servicio. El estatuto definitivo indica incluso que las Eucaristías que celebran las comunidades neocatecumenales forman parte de la pastoral litúrgica de la parroquia, y están abiertas a todo el que quiera participar en ellas. Ahora bien, el vivir la fe en una comunidad pequeña es importantísimo, donde los hermanos se conocen, se ayudan incluso económicamente, rezan juntos, etc. Uno de los mayores problemas que tiene el hombre moderno, y cada vez más, es la soledad. Hay mucha gente viviendo sola en las ciudades.
-La aprobación de los estatutos supone por tanto un punto de llegada, pero seguramente también un punto de partida. ¿Qué viene ahora?
-Lo que viene es poder ofrecernos a los obispos, ya con garantías de que esto es algo de la Iglesia, para la nueva evangelización. Lo que viene ahora es dar un salto a la nueva evangelización. Porque la felicidad consiste en dar la vida por los hombres, y es a eso a lo que los cristianos estamos llamados.

Modificado el ( lunes, 07 de julio de 2008 )
 
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